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Hacia los porvenires de la literatura para la infancia, adolescencia y juventud en pleno s. XIX-XX

  • laparodiad
  • 23 mar 2023
  • 4 Min. de lectura

Dentro del medio académico, poco o nada, nos detenemos en expresiones literarias

destinadas a la infancia, adolescencia y juventud. Por lo mismo, es notable y motivadora la apuesta que realizan los estudiantes de posgrado (magíster y doctorado) en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Porque, sí, este texto no solo implica un lugar para el encuentro, una fertilización recíproca hacia horizontes insospechados, sino también la apertura hacia nuevas discusiones compartidas ante desafíos teóricos. De allí que se explique la creación, en 2013, de CiEL Chile (Centro de Investigación y Estudios Literarios: discursos para infancia, adolescencia y juventud), la gestión e implementación de Diplomados, Jornadas de reflexión, Programas radiales y Coloquios, destinados a la discusión y/o difusión de problemáticas asociadas a este campo literario específico.


Tal y como afirma Imrtrud König en el prólogo de Literatura para la infancia,

adolescencia y juventud: reflexiones desde los estudios literarios:

se trata en verdad de textos literarios escritos por adultos para niños, niñas y

adolescentes y jóvenes, lo que lo constituye en un campo multifacético y de gran

complejidad teórica. El rango de problemas que son de su competencia abarca desde

la pedagogía, la filosofía ética, psicología del niño y del adolescente (entre otros)

hasta problemas estrictamente teórico-literarios, estéticos y de historia literaria y

cultural.


De hecho, este prólogo es decisivo: nos invita a leer el texto. Compuesto por una

introducción y ocho capítulos, todos son realizados por académicas chilenas (con

excepción, eso sí, de uno que firmado por dos académicas argentinas). En la Introducción,se detalla cómo la literatura para la infancia, adolescencia y juventud se relacionan con el mercado y la pedagogía. También, se precisa de qué hablamos cuando hablamos de literatura para niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Y, con posterioridad a lo anterior, una interesante bibliografía.


Ahora bien, conviene referirnos brevemente a los artículos contenidos en el texto.

El primero se titula “Breve recorrido historiográfico: origen y transformaciones de los

cuentos maravillosos” por Camila Valenzuela León. De hecho, afirma que “la historia del

género cuento es compleja: se configura como una de las más dilatadas y remotas y, al

mismo tiempo, como una de las más breves y recientes, según se considere el cuento

popular o literario” (Valenzuela León 2016 35). Así, rastrea los orígenes de los cuentos

maravillosos en esta “capacidad del narrador para introducir de manera singular una

historia ya conocida en una situación diferente o única” (Valenzuela León 2016 36). Luego,

analiza las transformaciones suscitadas en Francia y Alemania y, finalmente, rescata la

huella del folclor, toda vez que “constituye uno de los embriones de la literatura para la

infancia” (Valenzuela León 2016 39).


El segundo artículo del texto llamado “Dispositivos de vigilancia sobre el cuerpo

femenino en la narrativa chilena para adolescentes y jóvenes: La Quintrala de Magdalena

Petit y Nuestras Sombras de María Teresa Budge” por Claudia Andrade Ecchio. Aunque

largo sea su título, no por ello su abordaje es menos interesante: la producción de

corporalidad femenina. Tal y como afirma Claudia Andrade Ecchio “para Michel Foucault

(1998), ya en el siglo XVIII comienza a configurarse un dispositivo jurídico-discursivo

respecto del cuerpo de los niños y niñas, lo que se concretiza a través de políticas públicas” (Andrade Ecchio 2016 47). De hecho, analiza “la construcción de dos sujetos-cuerpos femeninos en dos novelas nacionales de la primera mitad del siglo pasado, dos jovencitas – Patricia de Nuestras sombras y Catalina de La Quintrala- que conforman una polaridad en cuanto al deber ser de la joven chilena” (Andrade Ecchio 2016 49). Por un lado, Catalina encarna el imaginario de mestizaje, subversión y abyección, y por otro, Patricia el marianismo y la redención. Lo cual es importante, porque da cuenta de la polaridad inteligibilidad/dominación sobre los cuerpos femeninos proceso formativo.


El tercer artículo del texto titulado “El cuerpo del niño en Papelucho de Marcela

Paz: voz y cronotopo infantil” de Isabel Ibaceta problematiza el concepto de niñez a partir

del cuerpo infantil de Papelucho. La autora estudia cómo en la voz narrativa destaca el uso de la primera persona y que “no se construye a partir de descripciones directas” (Ibaceta Gallardo 2016 68). También, refiere a la construcción del cuerpo a través del lenguaje y a los espacios interiores y exteriores: la delimitación y construcción del cuerpo infantil, porque “la lectura del espacio y tiempo en Papelucho permite identificar el

posicionamiento material del cuerpo del personaje-niño en el escenario social y familia”

(Ibaceta Gallardo 2016 74). De hecho, a nuestro modo de ver, lo que importa es cómo el

cuerpo infantil se construye a través de la voz de un narrador, articulándose en función de las estrategias narrativas.


El cuatro artículo del texto titulado “Canto para mañana: construyendo una nueva

literatura para niños y niñas” de Anahí Troncoso Araya aborda el terrorismo de Estado y la

dictadura. Anahí arremete contra la “pedagogía reproduccionista” y “el largo manto de silencio”. Según esta autora, “toda obra literaria porta ideología, se inscribe en contextos

históricos, establece diversas representaciones de la realidad y se constituye como espacio de construcción de identidades” (Troncoso Araya 2016 86). Así, a nuestro modo de ver, resulta interesante ver cómo discute la historia oficial desde Canto para mañana de Calú López. Da cuenta del estrecho lazo entre pedagogía reproduccionista y una limitada producción carente de una estética literaria. No se trata, entonces, de una subliteratura. En el quinto artículo del texto titulado “Cuestiones actuales en torno al libro-álbum: el ilustrador y el autor, el texto y la imagen, lo etario y los modos de leer” de Mariel Rabasa y María Marcela Ramírez, se indaga sobre los vínculos entre lo visual y lo verbal, usando destacados autores latinoamericanos. Finalmente, en el último artículo titulado “Lo onírico como vía de liberación en El Globo de Isol” se analiza cómo lo onírico-liberador tendría un carácter grotesco, según la visión del carnaval de Bajtín.


Llegados al cierre de esta reseña, es posible percatarse de lo siguiente: todo el texto

se encuentra recorrido no solo por una enorme variedad temática en lo que respecta a su propio objetivo, a saber, aproximarnos conceptual y teóricamente a un enfoque disciplinar, sino también cómo en la infancia y la juventud hallamos idearios. Sin lugar a dudas, eso marca un punto de inflexión -no solo para estos estudios en Chile-, sino también para Latinoamérica. De ahí que Claudia Andrade Ecchio, Isabel Ibaceta Gallardo, Anahí Troncoso Araya y Camila Valenzuela León, crean “fundamental que el fomento se sitúe dentro del plano de la oportunidad y no de la dominación” (Andrade Ecchio Ibaceta

Gallardo Troncoso Araya Valenzuela León 2016 17)


Autor: Alfredo Fredericksen



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